Violencia contra La Mujer.

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La Violencia contra la mujer, o violencia de género o violencia doméstica presenta dos causas o ejes conductores.

El primer eje es la búsqueda de la igualdad. La violencia contra la mujer se presenta como consecuencia del machismo exacerbado que impera en nuestra sociedad. Desde esta perspectiva, los hombres serían una especie de tiranos y maltratadores en potencia, de los que es preciso defenderse o al menos tratar con precaución. La culpabilidad de los hombres se presume de tal forma, que países como Suecia están empezando a proponer un impuesto especial para varones, con el fin de sostener el sistema de seguridad y protección de las mujeres.

Esta solución no es la mejor manera de conseguir la igualdad. Para luchar contra el machismo, colgamos el letrero de “culpables” a todos los hombres, sin importar que con ello pisoteemos el derecho que los códigos penales solían reconocer a todos los ciudadanos: el de ser considerados inocentes hasta que se demuestre lo contrario. ¿Acaso no es esto una forma peor de discriminación de género? ¿Dónde está la igualdad? Si yo fuera un hombre sueco y tuviera que pagar estos impuestos, desde luego que se me soltaría la mano de vez en cuando con la compañera de turno; por aquello de “amortizar” la inversión hecha. Si a fuerza pago, por lo menos, pego.

El planteamiento de fondo es más serio aún que lo absurdo de la propuesta sueca. ¿Cómo será posible eliminar la violencia contra la mujer si se parte de una interpretación dialéctica de la relación entre hombre y mujer? La igualdad será posible si la dejamos de perseguir como un equilibrio forzado entre contrarios, y buscamos una base más sólida y más acorde con la dignidad del hombre y la mujer.

El segundo eje del enfoque general es el deseo de protección de las víctimas. Esto se podría resumir en 3 reglas de oro

  1. La denuncia a tiempo. La mejor forma de evitar la violencia doméstica
  2. Los abogados y los policías. Los mejores amigos
  3. Los medios para prevenir. Las órdenes de alejamiento, la inmediata detención, la teleasistencia a las víctimas

Sin embargo, como denunciaba el mismo Consejo General del Poder Judicial en España, quizás no se esté midiendo suficientemente el peligro de criminalizar los conflictos familiares. La injerencia del Estado en el ámbito privado debe ser minimizada al máximo, so pena de violar la privacidad y autonomía de las familias. Por otro lado, las medidas propuestas en general son dirigidas a evitar las consecuencias desastrosas de la violencia doméstica, pero se echa de menos un afrontamiento serio de las causas reales del problema.

¿Cuál debería ser la política justa contra la violencia contra la mujer?

  • Aplicar todo el peso de la ley: A los violentos y criminales, los delitos de violencia de cualquier tipo ya están contemplados en los códigos penales de cada país.
  • Afrontar las causas reales del problema: El aumento de la violencia doméstica, la falta de valoración de la dignidad del hombre y de la mujer, la pobreza, etc. Es necesaria una acción de fondo en la educación y la opinión pública.
  • Ayudar a la familia: Para que sea lo que tiene que ser: ámbito de paz, no de violencia. Para ello, políticas de ayuda y fortalecimiento del matrimonio, mejora de las condiciones de vivienda y de salud.

Es necesario enfocar las cosas desde su perspectiva real para tomar medidas justas y precisas, que vayan a las verdaderas causas del problema. No solamente conformarnos con llevarnos las manos a la cabeza, o usando algún tipo de pulserita en apoyo.

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