Solo para Papá.

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Este artículo nos habla de lo que representa el embarazo para un hombre, para papá. Para papá el embrazo también representa enfrentarse a grandes cambios. Cambios que ocurren desde el mismo momento cuando el hombre dice: voy a ser papá.

Aunque su cuerpo no cambia, los padres pueden sentir los mismos temores y ansiedades que las madres embarazadas. Para ellos también es difícil enfrentar tanto los cambios que vienen con la llegada del bebé, como las transformaciones hormonales que vive su compañera.

Por eso, es normal que el embarazo les produzca cierto grado de angustia y que incluso algunos de ellos lleguen a experimentar los mismos síntomas de embarazo. Pero esta misma capacidad de comprensión la pueden aplicar a su favor, para vivir este período relajados y felices en su rol de futuros padres.

A continuación, toma en cuenta algunos de los consejos que pueden servirte a ti, papá, para vivir esta etapa más pleno.

  • Si te sientes algo abandonado por tu mujer durante el embarazo, procura estar presente en los controles y en todo lo que tenga que ver con la llegada del bebé. Puedes ayudar a decorar la pieza, elegir la cuna o la ropa, etc. Esto también te ayudará a sentir que el bebé es más real.
  • Si te sientes que no estás involucrado en lo que tenga que ver con el bebé por nacer, dependerá tanto de tí como de la madre, de buscar espacios en que puedas colaborar y establecer contacto con tu hijo. Puedes cuando aún esté en la barriga, ponerle música y tocar cada vez que la madre te avise que se está moviendo. Esas son buenas instancias para que padre e hijo vayan creando sus primeros lazos.
  • Si el padre quiere estar presente en el parto, no sólo será un gran apoyo físico y psicológico para la madre sino también, un comienzo de apego emocional con su hijo/a.
  • Puedes sentir frustrado por no poder contribuir a la salud del bebé dentro del útero materno, pero puedes ayudar a tu mujer a seguir una dieta nutritiva sin que sus antojos se transformen en una excusa para comer comida chatarra.
  • Si salen a caminar juntos y aprovechan este ejercicio diario como un momento para los dos, pueden hablar no sólo del bebé, sino también de otras cosas que les interesen.
  • Tu rol natural de protector puede traerte una serie de inquietudes tales como el cuidado del recién nacido, el temor de no ser un buen ejemplo para él o el tener que mantener una familia que está creciendo. Intenta conversar y aterrizar las preocupaciones junto a tu mujer, quien podrá compartirlas o tener otras.
  • También es natural que sientas que la relación de pareja va a cambiar, porque lo hará. Si crees que los momentos de diversión que tuvieron juntos se acabaron y que surgirá un inevitable desinterés en las relaciones sexuales, recuerda que el estado de tu mujer es temporal. Sé comprensivo y no la presiones para tener relaciones sexuales si ella se siente incómoda.
  • Ten paciencia frente a los cambios de humor de tu mujer, dale consuelo cuando sienta pena y respira profundo cuando se ponga irritable.
  • Las madres suelen estar llenas de sustos sobre si el bebé se está formando bien o no; frente a esas sensaciones nuevas, ella necesita que el hombre mantenga la calma y la relaje.
  • Los primeros cambios físicos hacen que la mujer se sienta deforme, y después del parto siente que todo le cuelga. Es importante que le recuerdes que es una etapa pasajera y que aún así se sigue viendo fantástica.
  • Para estar preparado ante cualquier emergencia, ten el teléfono del médico a mano. En la casa debe estar visible para todos los integrantes de la familia, pegado en la puerta del refrigerador, anotado en los números de emergencia junto al teléfono, en la memoria del celular, etc.
  • Una buena manera de ayudar a tu mujer es ordenando un poco su vida. Sus nuevos horarios, que pueda dormir siesta, que el resto de la casa guarde silencio y que también sean comprensivos y la ayuden frente a cualquier esfuerzo físico.
  • Siempre existen temores y dudas acerca del parto y la maternidad. Ten en cuenta que el estado de embarazo pondrá a tu mujer muy sensible a los sustos y movimientos bruscos. Como compañero puedes poner extra cuidado en el manejo, no exceder la velocidad, tomar suavemente las curvas e intentar no alterarte con el tráfico.
  • Debes tener paciencia con tu esposa cuando tenga momentos en que se deprime o se queje, recuérdale nuevamente que su estado es temporal y evita que le cuenten historias negativas de otro niños o embarazos. Mantén siempre una actitud positiva que la tranquilice.

No dejes de seguir estos sencillos consejos y alégrate cada vez que pienses “Voy a ser papá”

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