Quiérete Mucho.

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¡Qué tonta soy! ¡Todo me sale mal!
¡Yo no valgo para esto!
¡Mira que nariz más grande tengo!
¡Cómo pude equivocarme en esto!

Todas estas frases tienen algo en común. ¿Sabes qué?. Si, efectivamente, estas frases son dichas a diario por millones de personas que piensan que son inferiores, que sienten que son peores que los demás y que además, ¡se tiran tierra encima!

¡Quiérete Mucho!

1.- Cambia la forma en que te hablas. ¡Ámate!
El peor enemigo para una persona con baja autoestima está en casa, dentro de su mente. Aprender a amarnos empieza por la forma en que nos hablamos. Muchas veces, cuando alguien comete un error, tratamos de consolarlo, de hacerle ver el lado positivo, de motivarlo para que lo vuelva a intentar. En cambio, cuando somos nosotros, nos tratamos peor que a un trapo viejo. Si te “descubres” criticándote, culpándote, recriminándote tus errores, cambia rápidamente de pensamientos, y háblate como hablarías a tu mejor amigo.

2.- Evita lamentarte. ¡Actúa!
Puede ser que las cosas vayan mal, que estemos pasando por una mala racha, pero si lo único que hacemos y en lo único que gastamos nuestra energía es en lamentarnos, tengamos por seguro que las cosas van a ir a peor. En lugar de lamentarnos, debemos analizar las situaciones y asumir la responsabilidad sobre nuestra vida. Dar pequeños pasos para solucionar los problemas, y a cada paso, felicitarnos por lo conseguido es la clave para aumentar nuestra confianza y autoestima.

3.- No vivas comparándote. ¡Supérate!
Fulanito hace aquello mejor que yo. Y Menganita tiene un pelo más bonito… ¿Cuántas veces piensas así? Cuando tenemos baja autoestima, al compararnos con los demás, nos hacemos aún más daño. Principalmente, porque prestamos atención a lo positivo de los demás, y a lo negativo nuestro. Ni fulanito es tan bueno, ni tú eres tan malo. Lo importante no es ganarle, ni superar al otro. Lo más valioso que puedes hacer para ti es dejar de compararte y superarte a ti mismo.

4.- No aceptes las etiquetas. ¡Quítatelas!
Si alguien nos menosprecia, nos critica, tendemos a “aceptar” esas opiniones, e incluso a cargarlas durante largos años de nuestra vida. Es posible que de pequeños, nos pusieran varias etiquetas que “creemos” que son nuestra forma de ser, y en consecuencia actuamos acorde a ellas. Si te han dicho que tú no valías para los deportes, es probable que nunca te esforzaras o intentaras practicar ninguno ¿para qué? Si ya te han dicho que tú no vales… Analiza todas las etiquetas que cargas. Y sacúdelas de tu cuerpo. Tú no eres una etiqueta. Tú serás lo que quieras ser.

5.- Olvida la tristeza. ¡Sonríe!
A veces, creemos que necesitamos algún motivo para ser felices. Pensamos que si no tenemos pareja, o si no tenemos una familia, o si no tenemos el trabajo que buscamos, no merecemos ser felices. Y nos hundimos, nos castigamos por no tenerlo, hundiéndonos en la tristeza. Olvidamos todos los demás motivos que tenemos para sonreír cada día: dos ojos, dos piernas, dos brazos, salud, unos hijos, una pareja, una familia, una casa, amigos, el sol brillando en el cielo, la naturaleza que nos rodea, las fuerzas para superar los retos, las manos que nos tienden los demás…. Si llevas días triste y apagado, prueba con este tip. Cada día al levantarte, SONRIE. Cada día al levantarte, DI TE QUIERO cuando te miras al espejo. Verás como poco a poco, sentirás esa energía dentro tuyo.

6.- No descuides tu imagen ¡Cuídala!
Cuando nos sentimos mal, no tenemos ganas de “arreglarnos” (como si estuviésemos rotos, je) Y ese es el peor error que cometemos. Tarde o temprano pasaremos frente a un espejo y veremos que lo que refleja no nos agrada, y nos hundimos peor. Por eso, una de las mejores cosas que puedes hacer por ti, para superar tu falta de confianza, para quererte más, para sentirte más seguro de ti mismo es cada día cuidar de tu imagen. Qué tu exterior refleje lo que quieres sentir, que tu exterior refleje lo que quieres ser. Pronto descubrirás como “verte” bien, te sienta bien.

7.- No busques ser aprobado por los demás. ¡Tú ya eres válido!
El miedo a equivocarnos, a cometer un error, hace que no demos un paso sin antes recibir la aprobación de las personas importantes en nuestra vida. Eso, nos convierte en dependientes, en emocionalmente inválidos y disminuye nuestro autoconcepto. Ten presente que no eres adivino, que no tienes una bola de cristal y que es imposible que adivines los gustos de todo el mundo, para satisfacerlos siempre. Mira hacia adentro, quiérete y date permiso para equivocarte.

8.- No digas a todo que si. ¡Aprende a usar el NO!
Otra forma de no respetarnos y de disminuir nuestra autoestima es decir siempre que si. Creemos que si nos negamos a hacer algo, los demás dejarán de querernos, los demás tendrán un peor concepto nuestro y se apartarán. ¿Y sabes una cosa? Es al contrario. Cuando no te respetas, los demás no te respetan. En cambio, si aprendemos a decir NO. A respetar nuestras necesidades y nuestros horarios, estamos enseñando al otro a respetarnos. Ejercita el NO. Primero lo harás tímidamente, pero luego, cuando seas un experto en NO, habrás ganado la batalla y te “autorespetarás”

Nadie puede aumentar tu autoestima, muchos podemos escribir y escribir sobre este tema, pero el único que puede hacer algo realmente por ti, eres TÚ. ¿A qué esperas? Si no es ahora, ¿cuándo?

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