¿Potenciar los Pensamientos Positivos, Desechar los Negativos?.

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Es cosa sabida que el 80% de nuestros pensamientos se repiten constantemente; de ellos, cerca de un 78% son pensamientos negativos y el 22% restante lo constituyen los positivos. ¿Qué quiere decir esto? pues nada menos que el 80% de esos pensamientos negativos se repite constantemente. ¿Cómo vamos entonces a sentir alivio en nuestro día a día y cómo vamos a crear fácilmente la vida que deseamos?

Recordemos que los pensamientos son como semillas y vale decir que la cosecha dependerá, necesariamente, de las semillas que plantes.

Nos pasamos la vida queriendo evitar las preocupaciones y terminamos convirtiéndolas en obsesiones. Esto se debe a que de tanto darle vueltas a los mismos pensamientos negativos quedamos inmersos en ellos. Lo que hace que nos obsesionemos y giremos alrededor de ellos, sin poder encontrar ni ver ninguna solución.

¿Cómo podemos resolver una preocupación con los mismos pensamientos que han creado esta situación? Es entonces cuando veremos que lo que realmente nos queda por hacer es buscar una nueva forma de pensamiento que nos permita salir de ahí, que nos lleve a encontrar la solución.

En otras palabras, lo que deberíamos hacer es aprender a tener una visión más global de las situaciones y expandir nuestra mente atrayendo la solución.

Veamos algunos ejemplos ilustrativos:

Acabamos de tener una discusión con nuestra pareja y entonces comenzamos a decirnos ¿porqué me trata así? ¿qué es lo que hecho? La verdad es que las cosas ya no son como antes. Se le siente algo distante y siempre de malhumor ¿se habrá cansado de mí? Es como si no se sintiese a gusto conmigo, ¿Será que ya no me ama? ¿Y si tiene una aventura?…

Si en vez de estar dándole vueltas a los mismos pensamientos negativos nos tomamos un respiro y comenzamos a hacemos preguntas de calidad como ¿Por qué he atraído esta discusión a mi vida? ¿Qué tengo que aprender de esta situación? ¿Cómo me beneficia lo que está diciendo? ¿Qué provecho puedo sacar de esta situación? ¿Esta discusión me está enseñando a valorarme más?… vale decir que en lugar de enfatizar el dolor, que es la cara negativa, nos deberíamos detener a buscar; más bien, lo positivo de esa discusión. Piensa en positivo.

Al hacer esto, lo que logramos conseguir es expandir nuestra mente, despejándola y haciendo, de este modo, que nos encaminemos a encontrar la solución a través de una toma de conciencia del por qué de esa discusión y qué es lo que estamos aprendiendo a través de ella.

Hemos de tener en cuenta que una discusión no se genera sola. Nada hay más cierto que la afirmación de que “no se discute si una de las partes no quiere”, osea, que las partes que participan en la discusión entre dos, tienen cada una un 50% de responsabilidad, quieran o no reconocerlo.

Pongamos el caso de una persona que entra en su oficina y se encuentra con una nota de su jefe en su mesa de trabajo. Esta nota le dice que acuda urgentemente a su despacho porque quiere hablar con ella. Entonces el miedo la paraliza y empieza a pensar ¿habrá pasado algo serio?; ¿habré hecho algo mal? Hasta hoy nunca me había hecho ir a su despacho notificándomelo de esta manera tan fría. ¿Qué debe ser tan importante como para que me reclame urgentemente? Quizá no está satisfecho con mi rendimiento… Es cierto que últimamente no consigo los mismos resultados que el año pasado, pero creo seguir siendo una persona si no clave, por lo menos importante de este departamento. Espero que no se plantee despedirme… Si pierdo este empleo no sé que voy a hacer, con lo difícil que es encontrar trabajo hoy en día… ¡Nunca encontraré un trabajo como éste! ¿Cómo se lo voy a explicar a mi familia?

Darle muchas vueltas a un pensamiento negativo es nocivo para nuestra salud, bienestar y calidad de vida. Esto hace que vivamos en la oscuridad y nos perdamos de inundar de luz nuestra vida. Debemos aprender a cómo tener pensamientos positivos.

Si estamos pensando y viendo solamente  un lado de la situación (el lado negativo), y somos incapaces de darle la vuelta a esos pensamientos y descubrir lo positivo de lo que está ocurriendo pasa así aprender de ello, lo que conseguiremos será convertir un suceso aislado en un drama, que puede llevar a los protagonistas a tomar decisiones equivocadas e incoherentes.

¿Significa esto que debamos entonces pensar siempre en positivo?

Esa tampoco es la idea, ya que si nos obsesionamos en pensar solamente en positivo durante todo el día para lograr desechar los pensamientos negativos, no nos sorprendamos si al llegar a casa, nos encontramos con situaciones negativas como puede ser un disgusto ocasionado por los niños, o bien nuestra pareja, o también que, por lo que sea, se nos recrimine o censure algo, o cualquier otra cosa.

Los pensamientos positivos y negativos son dos caras de la misma moneda y están ahí para desvelarnos algo de nosotros mismos y aprender de ello.

La clave para equilibrar nuestros pensamientos se encuentra en una toma de conciencia, es decir, aprender a observar nuestros pensamientos negativos y repetitivos, buscando al mismo tiempo los beneficios que estos nos aportan, porque si realmente no hubiese beneficios esos pensamientos no se manifestarían. Esto nos desvela nuestras pautas.

Para poder salir de esas pautas lo importante es, cada vez que tengamos estos pensamientos negativos, darles la vuelta y ver su otra cara. Y también es importante darse un respiro, aspirando y espirando lentamente, llevando aire al cerebro para liberarlo así de la tensión creada por los pensamientos repetitivos y negativos.

Esto nos hará parar, seguir observando y transformando esas pautas en algo nuevo que habremos aprendido de nosotros ese día.

Es importante que no confundamos el “EVADIR” los problemas con “EVITAR” los problemas. Evadir un problema es huir de él, no hacerle frente, evitarlo es verlo, reconocerlo y observarlo (dado que los problemas vienen a enseñarnos) y desvelarnos oportunidades que generalmente nos negamos a ver por querer permanecer en las mismas pautas que conocemos.

Debemos ser conscientes de que nuestros pensamientos negativos nos muestran esa parte de nosotros que debemos aprender a amar y a reconocer para aprender y evolucionar.

Nuestra mente es un jardín donde podemos sembrar flores, aun sabiendo de que las yerbas malas también van a crecer, porque forman parte del proceso natural. Si abonamos nuestro jardín con esas yerbas malas estaremos dándole fuerza a nuestras flores para que florezcan más sanas y bellas.

Observemos las flores que sembramos en nuestra mente y mediante la observación cuidemos de nuestro jardín porque lo que el nos dé será producto de nosotros mismos y de nadie más.

La cosecha que tengamos es producto de nuestros pensamientos y pautas que son las que crean nuestra vida y el mundo que nos rodea.

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