¿Por Qué Explotamos?.

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En nuestras vidas diarias, llenas de “cosas” por hacer, de estrés, de problemas, de tanta prisa por terminar todo lo que “debemos” hacer…. llegan momentos en los que nosotros mismos, arruinamos nuestra vida.

¡Si! El explotar de rabia, el tener ataques de ira, el expresar nuestra bronca de una forma “poco emocionalmente inteligente” hace que nuestras relaciones personales vayan perdiendo calidad, vayan perdiendo frescura, amor y dulzura. Y eso, nos arruina la vida. El no saber gestionar correctamente nuestra rabia, es uno de los motivos principales del deterioro de las relaciones personales. En las relaciones de pareja, nos distancia, a veces, sin remedio. El ser alguien que no sabe resolver conflictos, significa muchos puntos más para ser despedido, y también puede llegar a causar baja autoestima que arrastramos desde la infancia hasta la edad adulta….

¿Por que explotamos?

No hay un solo motivo, que podamos decir que causa el ataque de rabia, los gritos y los malos modos. No todos explotamos por lo mismo, pero todos podemos aprender a no hacerlo. Veamos si leyendo los motivos, podemos definir y “asilar” cual es el nuestro…

  • Por no haber aprendido otra forma de resolver los conflictos. (si en nuestra infancia, hemos visto que los problemas y diferencias personales se solucionaban levantando la voz, queriendo imponer la “razón” de uno sobre la “razón” del otro, es mas probable que usemos la misma técnica)
  • Por tener un nivel muy bajo de tolerancia a las frustraciones. (el no aceptar que las circunstancias sean diferentes a como uno espera, lleva a las personas a la frustración. Cuanto menos acostumbrados estén a las decepciones, mas fácil tendrán llegar al ataque de ira, de rabia)
  • Personas poco asertivas, que tienen una conducta pasiva. (las personas que consideramos mas buenas, que toleran todo, que aceptan todo, pueden ser las que exploten con mas ira y violencia cuando su vaso se ha colmado)
  • Personas excesivamente perfeccionistas, que quieren que todo esté bien hecho, que todo se haga a su hora y como debe ser.
  • Por sentirnos impotentes para expresar lo que deseamos, para explicar a la otra persona lo que queremos, no saber como comunicarnos y optar por imponernos.

¿Sábes qué pasa cuando le gritas a tu hijo porque ha tirado el vaso en la mesa? Pues que además de tener que “cargar” con el peso de sentirse un torpe, ahora tiene que cargar con el peso de “no ser bueno para mamá o para papá”!! No le grites, no lo ha hecho a propósito. Nadie hace algo mal, por que sí. O ha sido un accidente, o una distracción, o una torpeza por prisa para irse a jugar. Es mejor pedirle que te ayude, y que la próxima vez preste más atención, que ponerte a pegar gritos como un loco.

Vencer y ganar al enojo es una tarea posible. Si, no solo posible, sino imprescindible. Al fin y al cabo, una emoción, es simplemente, una emoción. Por eso, la próxima vez que vayas a gritar, presta atención al precio que pagaras en tu vida emocional, familiar, en tu matrimonio….. Se paga un precio demasiado alto por no saber gestionar la rabia.

El primer paso para aprender, es ser consciente de tener un problema que resolver. Si te has visto reflejado en el artículo: ¡te felicito! ¡Has dado el primer paso!

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