Lista de Señales de Estrés.

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Construye tu lista propia de señales o síntomas de estrés para bloquear, y evitar el estrés innecesario aprendiendo a transformarlo y eliminarlo totalmente.

¿Te has preguntado alguna vez por qué existe el estrés?

Cada uno de nosotros, al menos una vez en su vida, se habrá preguntado por qué nos estresamos, o incluso por qué existe el estrés, qué lo crea o lo dispara.

El Dr. Hans Selye, padre de los estudios sobre el estrés, afirmó que éste es lo que da “sabor a la vida” aunque nos parezca curioso pensar esto de algo que nos resulta en muchas ocasiones demasiado “salado” o “picante” para considerarlo “sabroso”.

Sin embargo el Dr. Selye no solo justificó su afirmación explicando que el estrés es una respuesta fisiológica necesaria e imprescindible de nuestro cuerpo, sino también aclarando que un nivel normal de éste es deseable y aconsejable porque nos permite sobrevivir y evolucionar: sin él aún estaríamos al nivel de desarrollo de los hombres de las cuevas.

Conocer es poder

En casi un 30% de los casos en que caemos victimas del estrés, ocurre por desconocer lo que está pasando en nuestro cuerpo. Haz una prueba tu mismo, contesta a las siguientes dos preguntas:

  1. ¿Qué es estrés para ti?
  2. ¿Qué es una situación estresante para ti?

¿Ya tienes tus respuestas? No te sorprendas si has dado la misma respuesta a ambas preguntas, ya que esto casi siempre suele ocurrir. La razón es que la mayoría de las personas definen el estrés como una situación: estoy estresado cuando no tengo tiempo, cuando las cosas me parecen demasiado difíciles, etc.

Sin embargo el estrés no es una situación, sino la reacción interna de tu cuerpo a esta situación. Esta diferencia es fundamental porque coloca el poder del manejo del estrés en tus manos y no en la situación: si consigues controlar tu reacción interna, podrás hacer que las situaciones externas no sean estresantes, o lo sean mucho menos.

Confusiones como la de arriba son muy comunes entre las personas a la hora de hablar sobre el tema del estrés y obviamente acaban dándonos una idea totalmente errónea sobre el estrés y las maneras de gestionarlo eficazmente.

Comprender el mecanismo del estrés

Para entender a fondo qué es y cómo funciona el estrés podemos volver con la imaginación a la edad de los hombres de las cuevas, cuando la mayor parte de nuestro bagaje atávico, incluso el mecanismo del estrés, se formó. Imaginemos que nuestro hombre de las cuevas esté andando tranquilamente por la selva cuando repentinamente se encuentra enfrente a un tigre feroz.

Es evidente que este animal muy hambriento constituye una amenaza a su seguridad, a la cual él debe responder de alguna forma para poder sobrevivir.

La acción que el hombre va a emprender para intentar sobrevivir constituye una respuesta específica a la situación y tiene como objetivo eliminar la amenaza misma: puede, por ejemplo, sacar sus armas y luchar o bien huir rápidamente.

Ahora independientemente del tipo de acción especifica que el hombre elija actuar, nada podrá hacer si su cuerpo sigue tranquilamente relajado como lo estaba durante el paseo por la selva: éste debe “prepararse” a dar soporte a su dueño para que la acción especifica que él desee actuar contra el tigre tenga probabilidad de ser eficaz.

Esta preparación es una respuesta genérica no-especifica del cuerpo a la situación amenazante y tiene como objetivo llevar el cuerpo a un estado general de “emergencia” más efectivo y eficaz para enfrentarse a retos, amenazas y situaciones difíciles.

Esta reacción no-especifica de respuesta es el estrés: nada más que un mecanismo fisiológico. Y los cambios que el cuerpo pone en marcha son muy profundos: cambios hormonales, aceleración de latido y respiración, redirección de la sangre desde áreas menos importantes (como el aparato digestivo) hacia áreas vitales (como corazón y pulmones) solo son las más evidentes y sencillas. Este estado es muy útil para la emergencia, pero es muy dañino si se convierte en la norma de nuestra vida.

Tus señales o síntomas de estrés

Afortunadamente ya no hay tigres andando por nuestras calles, sin embargo el mecanismo del estrés sigue funcionando de la misma manera, preparando automáticamente el cuerpo a cualquier situación que uno perciba como “amenazante”, incluso a menudo sin que tengamos conciencia de ellas. ¿Sabias, por ejemplo, que solo pensando en una situación difícil ya estas estresándote?, O ¿sabias que volver a recordar un episodio molesto que te ocurrió, te estresa al igual que el episodio real?

Dado que muchas de estas causas pasan desapercibidas por nuestras mentes, la única forma de reconocerlas es a través de las reacciones que causan en nuestro cuerpo. Cuando percibes señales de estrés en tu cuerpo, pregúntate que situación te está “amenazando”.

Empieza escribiendo una lista de tus pequeñas señales físicas, emocionales y de comportamiento que te indican un aumento del nivel de estrés: corazón acelerado, sudor excesivo, nausea, fatiga, mal sueño, manos frías, boca y garganta secas, cambio de tono de voz, dolor de cabeza, tensión muscular, irritabilidad, falta o dificultad de concentración, muchos resfriados y gripe, descuidado personal, mal humor.

Hacer ésto te permitirá aumentar el nivel de conciencia sobre tus momentos estresantes y cuando revelas aquellas señales que antes no tenían significado alguno para ti, haces un paso muy importante para crear un sistema eficaz que anticipa las causas y logras un manejo del estrés. Empecerás a notar más de estas causas.

Eso es como cuando compras un coche en el que no te habías fijado mucho anteriormente y que desde aquel momento empiezas a ver en cada esquina, calle, aparcamiento, autopista; no es que todos repentinamente compraron tu mismo modelo de coche, es que tu pones ahora más atención que antes. Lo mismo pasará si empiezas a poner atención en ti mismo cuando sientas activarse el estrés, notarás más y podrás bloquear más. Así de fácil

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