Las Plantas Son la Clave para el Estudio, desde otra perspectiva, del Cambio Climático.

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Los pequeños poros en las hojas influencian vastas áreas de clima en la Tierra. Los modelos climáticos actuales sólo se aproximan a cómo las plantas influencian el tiempo y el clima.

Una nueva investigación sobre la forma de los poros microscópicos de las hojas ha detectado que responden a la luz solar, lo que revela algunas de las primeras relaciones universales entre las plantas y el clima.

La comprensión de estas relaciones podría mejorar mucho el clima y los modelos meteorológicos, lo que representa adecuadamente los cambios atmosféricos sobre los bosques, pastizales y otras áreas donde predominan las plantas.

Joseph Berry de la Universidad de Stanford y Ciencia Carnegie, explicó: “Si usted cogiera un modelo climático y acabara con todas las plantas en el mundo, éste sería mucho más caliente y seco”. Esto se debe a que las plantas transpiran agua a través de los poros llamados estomas, en respuesta a cosas como la cantidad de luz del sol que brilla en ellos, la fotosíntesis que está en curso y el dióxido de carbono que está en el aire.

Desde hace años, los modelos climáticos han incluido información sobre las plantas basadas en mediciones recogidas por Berry y otras como las actuales plantas transpirantes. Esos datos se han utilizado, por ejemplo, para argumentar que los altos niveles de CO2 están causando el cierre de los estomas en las plantas, reducen la transpiración del agua, y por lo tanto aumentan los flujos de corriente, de forma que las plantas toman menos agua del suelo.

El problema es que los datos sobre estas plantas son muy recientes y sólo cubren unas pocas especies y no se basa en el entendimiento más profundo de cómo las plantas (o más concretamente sus estomas) responden a los cambios de luz, calor y CO2.

Por ello, Berry y sus colegas realizaron investigaciones de laboratorio sobre la forma meticulosa de los estomas, y cómo la transpiración y el equilibrio del agua dentro de las hojas, responde a la luz absorbida por las mismas. Descubrieron que los estomas no son simples poros en las hojas, sino que controlan la tasa de transpiración de las mismas midiendo la energía solar en metros que absorben.

Desde hace tiempo se pensaba que la fotosíntesis era impulsada por la cantidad de luz que hay. Pero es mucho más complicado y sutil que eso. “Las células protectoras que operan en los estomas obtienen información de la hoja”, dijo Berry.

Los estomas parecen estar recogiendo y respondiendo a las señales de no sólo la luz del sol, sino del CO2 y de otros cambios importantes que afectan a las hojas.

“La importancia que yo veo es que esto nos da un punto de partida para hacer un modelo”, dijo Berry. Éste puede ser incorporado en los modelos climáticos para representar mejor la realidad. “No es completo porque hay otros factores que pueden afectar, como la sequía o las concentraciones de CO2″, dijo.

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