La separación como sinónimo de Crecimiento Personal.

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Pensar en la Separación como sinónimo de Crecimiento Personal hace un año y medio me hubiera parecido una locura igual que os puede parecer a vosotras si estáis en plena separación.

Pero el tiempo me ha enseñado a verlo así y espero que a vosotras también os ocurra. No en vano en Oriente dicen: “Crisis igual a Oportunidad

Los duelos son necesarios para nuestro proceso de crecimiento personal y para nuestro aprendizaje igual que las pérdidas son necesarias para nuestra maduración.

El final del duelo da paso al aprendizaje.

El final del duelo se da cuando somos capaces de recordar a la persona perdida sin sentir dolor. Cuando hemos aprendido a vivir sin ella. Cuando hemos dejado de vivir en el pasado para centrarnos en el presente y en las personas que en la actualidad forman parte de nuestra vida.

El aprendizaje adquirido se basa en:

  • Aprender a vivir sin esa persona.
  • Aprender a ser más autónoma y a desempeñar tareas que antes hacía otro.
  • Aprender a ser paciente, a menudo hemos apelado a la inmediatez de superar nuestro dolor, pero aprendemos que todo requiere su tiempo.
  • Entender que no somos Superwomen, somos mujeres con nuestras limitaciones y no por eso tenemos menos valor. Aceptarnos como somos.
  • Incorporar la flexibilidad a nuestra vida, son ejemplos el hecho de aceptar que nos cambien los planes en el último momento y el hecho de aceptar que los demás no actúan siempre como nosotras queremos.
  • Aprender a perdonar.
  • Aprender nuevas formas de relacionarse con familiares y amigos.
  • Aprender a dejar de sentirnos culpables.
  • Aprender a tener una buena actitud frente a las trabas que vana pareciendo en nuestra vida.

Para poder llevar a cabo este aprendizaje es necesario vaciar la taza. Cómo dice Krishnamurti “Una taza, sólo sirve cuando está vacía. No sirve una taza llena, no hay nada que se pueda agregar en ella.”

Por ello es necesario deshacerse de nuestro pasado, desaprender lo que hemos aprendido hasta ahora, vaciar la taza para poder llenarla con nuevos aprendizajes.

Nuestra vida se enriquece cada vez que llenamos la taza, pero también se enriquece cada vez que la vaciamos porque estamos abriendo la posibilidad de llenarla de nuevo.

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