Entorno y Desarrollo Psicomotor del Niño.

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Como sea el desarrollo psicomotor del niño condicionará su capacidad de relacionarse con su entorno y también afectará su coordinación y aprendizaje. Importancia del aprendizaje motriz

Es a través del movimiento, que los seres humanos exploramos y experimentamos el mundo que nos rodea, conociendo los límites y capacidades de nuestro cuerpo. Éste conocimiento nos proporciona autonomía y por lo tanto, seguridad y autoestima. A esto le llamamos aprendizaje motriz

Es indispensable un buen conocimiento del entorno y de nuestro propio cuerpo para poder entender y realizar lo que conocemos como abstracción y representación, es decir, la capacidad de plasmar en un papel lo que vemos, decimos, oímos y sentimos (el dibujo y la lecto-escritura)

El desarrollo psicomotor del niño está formado por una serie de aprendizajes que él realiza a través del movimiento.

Desarrollo psicomotor y movimiento

El movimiento humano no es solo el resultado de la contracción de algún músculo, sino que es un acto voluntario orientado a un fin determinado, con un objetivo, algo planificado e intencionado.

Este objetivo está situado en el medio que nos rodea, quiere decir que, la motivación a movernos estará estrechamente relacionado con los estímulos que nos ofrezca el entorno.

Nos movemos porque queremos conseguir algo que nos interesa de nuestro alrededor, persona u objeto. Lo queremos y ponemos en marcha los mecanismos necesarios para llegar hasta él.

Nosotros, como adultos, sabemos de forma automática cuáles son estos mecanismos, (para levantarme de la silla tengo que estirar las rodillas y adelantar el cuerpo, para no caerme hacia atrás) Lo sabemos porque nos hemos levantado muchas veces y lo hemos automatizado, es decir no tenemos que pensar antes de hacerlo.

Importancia del cuándo y cómo aprendemos, en el desarrollo psicomotor

La primera vez que el bebé consigue realizar un movimiento es por casualidad. A partir de aquí se da cuenta de la posibilidad y lo vuelve a intentar, y lo repite infinidad de veces hasta que lo domina. Es decir, hasta que tiene grabado en su cerebro la forma de hacerlo y por lo tanto pasa a ser algo automático. Así aprendemos absolutamente todo a lo largo de nuestra vida, a través de la práctica, incluso de adultos.

Cuando decidimos estimular y ayudar al niño en su desarrollo psicomotor lo que hacemos no es esperar que el azar intervenga, sino que le ayudamos nosotros a descubrir sus posibilidades.

Pongamos un ejemplo: un bebé tiene un juguete al lado que no le llama la atención, es un sonajero. Puede ser que lo vea pero no le atraiga, no le interese. Por casualidad le da un golpe y suena. Ahora si que le interesa y lo intenta hacer sonar otra vez, a veces lo consigue y a veces no, lo hace sonar hasta que aprende como tiene que moverlo para obtener el sonido. La próxima vez que le enseñemos el objeto lo hará sonar a la primera porque ya ha aprendido.

Ha hecho un aprendizaje cognitivo-motriz. ¿Y si en vez de dejarlo a su lado le enseñamos que suena para que se interese por el antes? Tal vez ese golpe fortuito tarda en llegar.

Nosotros podemos influir en el desarrollo psicomotor del niño ya que somos parte del entorno, ayudándole y favoreciendo que sea armónico y adecuado.

Aprendizaje motriz = Aprendizaje cognitivo

Cada habilidad o aprendizaje motriz implica un desarrollo cognitivo que queda grabado en el cerebro.

Estos aprendizajes tienen lugar en un orden determinado, que es lo que conocemos como desarrollo psicomotor.

El estudio y análisis de estos aprendizajes nos ha proporcionado las tablas de desarrollo psicomotor.

Lo importancia y utilidad de las tablas de desarrollo psicomotor radica en que nos proporcionan el orden en que se adquieren los aprendizajes, el orden necesario para un desarrollo psicomotor armónico y adecuado. Es tan importante si el niño hace lo que le corresponde según su edad, como si ha realizado todos los aprendizajes previos a la edad cronológica.

El que un niño pueda caminar no garantiza un desarrollo psicomotor adecuado sino sabe voltear, rastrear o gatear ya que su equilibrio, coordinación, su orientación en el espacio y el tiempo, su esquema corporal, etc. no serán correctos y los necesitará más adelante, para adquisiciones posteriores como son el dibujo y la lecto-escritura.

Los aprendizajes no se dan en un orden aleatorio, sino que el primero condiciona al segundo, pero también al décimo. Imaginemos que el cerebro de un niño es un libro en blanco que vamos escribiendo con cada aprendizaje que realiza.

Si nos dejamos algún capítulo por escribir, es probable que nos falte información para entender el argumento completamente.

Es en este punto donde la intervención a tiempo puede ayudar al niño en aquellos aspectos del desarrollo psicomotor que no ha aprendido por si solo.

La capacidad del niño para aprender va disminuyendo a medida que crece y resulta más difícil corregir aquellos aprendizajes que se han adquirido de forma incorrecta.

Las capacidades motrices y psíquicas no son inmediatas ni programadas, no surgen de forma espontánea en un momento determinado del desarrollo, sino que surgen como el resultado de un largo y complejo proceso de aprendizaje y además son dependientes entre ellas.

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