El Perfeccionista Imperfecto.

Posted on Posted in Estar feliz, Ser mas creativo

“¡Pero qué manía! Esta Marcelina siempre me pone la mesa del ordenador en diagonal cuando viene a limpiar. Yo simplemente la quiero perpendicular a la mesa y paralela a la librería. ¿Será mucho pedir que lo entienda? Además le da por poner el ratón a la izquierda y el teléfono a la derecha; me cambia el cenicero de lugar y hace montoncitos antiestéticos e irregulares con mis documentos. No tiene idea de cuánto me irrita. De la semana que viene no pasa. Indemnización y fuera!”.

Por más malhumorado que se encuentre, nunca se materializan sus amenazas, pero la indignación persiste y no sólo con la Marcelina, como es de esperar. Porque su exasperación sobrepasa las hostilidades con la Marcelina ya que nace de la discrepancia entre sus ideales de perfección y el simulacro de perfección que tiene que tolerar en su día a día.

Asimetrías de la mala suerte.

Su ex mujer le decía sin parar que era un maniático del orden y que su cerebro no le funcionaba debidamente (con otras palabras, claro). Esta fue una de las principales razones por las que se buscó un novio.

A pesar del golpe, se dedicó a meditar con cierta autocrítica sobre el tema. A lo mejor la causa no era que ella fuera un desastre de ama de casa, quizá el problema estaba en él. Las asimetrías y el desorden le producían demasiada angustia. A veces hasta pensaba que las cosas tenían que estar en una posición determinada para que todo en la vida saliera bien y no pasara nada malo.

Las supersticiones regían su conducta.

Personalidad perfeccionista o síndrome del perfeccionista: Los zapatos en cierta dirección, las camisas en orden cromático, de más claras a más oscuras, los libros dispuestos por tamaño y los trajes colgados mirando para el mismo lado. Todo parecía correcto, propio de un hombre ordenado, digno de admiración a la vista de cómo se comporta la mayoría de sus congéneres. Pero la angustia, la furia y demás emociones insoportables que se apoderaban de él cuando algo estaba de la manera incorrecta no le hacía la vida nada fácil. Y, para empeorar las cosas, cualquier fallo le hacía pensar que podría pasar algo malo a él o a sus seres queridos.

De la manía a la obsesión.

De las manías a las obsesiones existe un trecho, pero la carretera es la misma. Las manías de orden y limpieza pueden presentarse en muchas personas perfectamente normales. El tránsito hacia la enfermedad obsesiva se basa en las siguientes características:

  • El grado de impedimento para realizar una vida completamente normal.
  • El tiempo que se dedica a las manías.
  • El malestar que siente una persona cuando no puede ordenar las cosas a su manera.
  • Ideas supersticiosas asociadas a no tener las cosas en su debido orden.

Si estas condiciones están presentes en la persona, es posible que haya sobrepasado el límite de la enfermedad obsesivo-compulsiva. Este trastorno exhibe un proceso auto perpetuador: cuánto más rituales de orden se realizan, más necesidad de realizarlos. Esto puede hacer que una persona llegue a estar todo el día actuando como un robot de limpieza y organización de última generación, realizando su propio entramado de rituales de orden.

La solución tiene que ver con aceptar el camino del medio, soportar la imperfección, las asimetrías y el desorden. Al principio esto puede parecer totalmente imposible, inimaginable. Pero a medio plazo la necesidad irá cediendo  y la vida volverá a ser lo que es: una sabia integración sincronizada de imperfecciones.

Comentarios