El Papel Sexual del Hombre.

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Culturalmente siempre se le ha dado más importancia al papel sexual del hombre, él era el actor principal y la mujer no tenía mayor protagonismo.

Uno de los temores más frecuentes que tiene el hombre a la hora del acto sexual es no comportarse a la altura de la situación. El no estar a la altura del momento, refleja la inseguridad interior de todo hombre hacia el rechazo y fracaso por carecer de técnica o considerar la misma poco efectiva.

“El machismo es una ideología opresora que divide a los individuos en superiores e inferiores, según su sexo” (sociólogo chileno Jorge Gissi quien en su libro “Mitología de la Feminidad” ), dándoles a los hombres la “categoría” del sexo fuerte. Esta equivocada concepción “obliga” al varón a una mayor responsabilidad de éxito durante las relaciones sexuales, suponiendo que ella debe tomar el papel pasivo y él un rol activo, lo cual es incorrecto. Todo esto repercute gravemente en la sexualidad masculina.

La ideología machista es la que ha originado que la mayoría de hombres a lo largo de los siglos ignore las necesidades sexuales de la mujer; y esto, entre otros motivos, porque en el fondo él sabe que ellas tienen una capacidad mayor para sentir orgasmos que ellos.

¿Cómo es la naturaleza sexual de la mujer?

Su naturaleza es multiorgásmica. Tiene la capacidad de experimentar múltiples orgasmos y no necesita cierto lapso recuperativo de tiempo para conseguir una nueva erección después de la eyaculación. Ella puede seguir, seguir y seguir.

Una de las causas más frecuentes de la ansiedad sexual es lo que Masters y Johnson denominan “temor a la actuación” señalando que “En cada oportunidad de involucrarse sexualmente, la preocupación inmediata y avasalladora del hombre es la de saber si podrá o no tener una erección capaz de responder como un hombre normal”.

En una relación sexual, ambos se preocupan, ambos están supeditándose demasiado en función del otro. El hombre se preocupa si su erección durará el tiempo suficiente para satisfacer a la mujer, en cambio, ella se preocupa de no demorarse demasiado y aburrir a su pareja.  Y es que hay una necesidad por agradar sexualmente al compañero o compañera, hasta el punto de negar sus propias necesidades eróticas. Un error es caer en aquella necesidad excesiva de servir.

La pareja no debe olvidar que el orgasmo no cae del cielo, como un “regalo del pene”. Ambos tienen que “buscar el orgasmo”. Durante muchos años, ella ha desconocido su cuerpo: por la educación conservadora y represiva de la sociedad pero por fortuna esta situación en los últimos años ha ido cambiando. Cada día se comprende un poco más, que la pareja es una unidad, una sincronía.

Las dificultades sexuales sólo constituyen una expresión de conflictos psíquicos individuales. Cada uno de los compañeros desempeña un papel importante y único en el comportamiento sexual, aunque hay una interdependencia. Por un lado hay una libertad, puesto que se necesita cierto grado de egoísmo para alcanzar el orgasmo, pero también existe una conexión con la respuesta y necesidades físicas y emocionales del otro.

¿Pero qué provoca un buen desempeño sexual en el hombre?

Empezaré diciendo que muchas veces los prejuicios y los miedos, hacen que el desempeño sexual de un hombre no sea el esperado. Todo hombre debe ser consciente que la destreza y el máximo goce sexual viene muchas veces con el tiempo y la práctica.

Es importante, preocuparse el uno del otro en sus diferentes actitudes frente a lo sexual, porque hombre y mujer, tienen diferentes respuestas. En el hombre, la erección avanza hasta la eyaculación en un período relativamente rápido. En la mujer, la lubricación e hinchazón de los genitales culmina en el orgasmo, en un periodo relativamente más lento en comparación al varón, pero sus respuestas sexuales son en ambos casos, separadas. “Estas son análogas, tanto anatómica como fisiológicamente, en los dos géneros, y pueden ser inhibidas separadamente para producir distintos síndromes disfuncionales”, señala Kaplan.

Para empezar es fundamental brindar seguridad a la mujer en la intimidad. Si el hombre deja de proporcionar el apoyo emocional que la compañera necesita, o hace que ella se sienta siempre insegura, a través de sospechas de que le es infiel o no le gusta su cuerpo, es muy probable que no se abandone a la experiencia erótica cuando se encuentre teniendo relaciones sexuales. Ella, muchas veces necesita saber que todo fluye naturalmente, sin prejuicios, apresuramientos, presiones.

En este punto se hace hincapié en que la pareja brinde seguridad a su compañera con su cuerpo. Toda mujer en algún momento se pregunta si es físicamente adecuada para su compañero. Las preocupaciones pueden tener origen en mitos populares o en las opiniones de ciertos cánones físicos sexuales: como los pechos grandes, el trasero voluminoso, entre otros. Es necesario que el hombre le haga saber a su pareja que la desea con sus características físicas propias.

En segundo lugar, un buen compañero alienta a la mujer a explorar su sexualidad ya que muchas mujeres no saben como llegar al orgasmo y el hombre debe tener presente que si una pareja no llega al orgasmo se puede deber a barreras psicológicas, culpas, temores inhibidores que hacen que se resista al goce sexual.

En este sentido, un buen compañero debe ser conciente que sin importar la técnica que utilice, si una mujer no está dispuesta a sentir placer, no lo sentirá. La mujer debe estar decidida a sentir un orgasmo. Por lo tanto, hablaremos de mujeres orgásmicas, por aquellas que si toman la responsabilidad de obtener satisfacción del acto sexual.

En tercer lugar, todo hombre debe tener presente que cada mujer tiene su estilo sexual propio. La Dra. Beverly Whipple (coautora del punto G), señala que cada mujer tiene sus pautas personales de estimulación física, mental y emocional. Y las mismas son las que ella prefiere y encuentra más efectivas para finalmente llegar al orgasmo.

Ser concientes que las mujeres no llegan necesariamente al orgasmo por las sensaciones físicas. El hombre debe saber que un 40% depende de las fantasías sexuales. Ella puede estar con su pareja y pensar a su vez en un joven que vio en la calle. Si el hombre es tolerante, puede permitir el uso de fantasías y otros compañeros irreales pueden ingresar en el imaginario sexual.

Muchos hombres señalan que están con una mujer y ésta no muestra señales de excitación ¿Qué hacer al respecto? Si bien las posturas son diversas y la comunicación es fundamental, el hombre debe estar preparado que la postura que las mujeres más solicitan y la que más facilita el orgasmo es cuando ella está encima del hombre, porque de esta manera ella puede controlar mejor el acto sexual y la penetración es más profunda.

Kaplan señala que “las mujeres que se han atenido en gran medida a las necesidades eróticas, al ritmo y a los deseos de su marido, ahora se sienta ahorcajadas sobre él, en posición superior, y lentamente se mueve sobre su falo erecto según las exigencias de sus sensaciones vaginales”.

Kaplan también nos dice que “Los hombres inseguros pueden temer que haya algo inadecuado en ellos mismos si su compañera no alcanza el clímax con su pene. La mujer en su mayoría tiene necesidad de cierto grado de estímulo clitórico directo antes del clímax”.

Las preferencias sexuales para que una mujer empiece su excitación está enfocada en: estimulación genial, seguida de sexo oral, excitación manual del clítoris, caricias intravaginales y de los labios. Un reducido sector menciona las caricias anales.

De las no genitales, están entre las más requeridas: besar, lamer, mordisquear, tocar, masajear o frotar los pies, piernas, muslos, las plantas de las manos y de los pies, glúteos, vientre, pezones, pechos, espalda, hombros, axilas, cuellos y ojos, siendo las más importantes los pezones. Sin embargo, para un gran número de mujeres, el principal estímulo es saber que su pareja está realmente excitada por estar con ella.

No existe un plan de seducción. Cuando se hace el amor, ambos se entregan a las urgencias y necesidades del momento. Lo ideal es estar abierto y preparado para todo. Los juegos eróticos son fundamentales, las caricias previas son una forma de prolongar el placer. No debe existir una angustia por el orgasmo.

Se debe buscar el mayor placer mutuo en este auto descubrimiento entre dos personas en la intimidad, sin olvidar que la mayoría de los hombres son más “hedonistas” que las mujeres. Mientras que ella es más “espiritual”, él busca principalmente el sexo; mientras que ella busca el amor y la seguridad, el hombre principalmente el placer. Ahí radica las diferencias entre la sexualidad masculina y la femenina

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