El Estrés Laboral, un Problema de Salud Pública.

En este artículo de describen las causas y síntomas del estrés laboral, así como algunas indicaciones para el manejo del estrés laboral y de cómo reducirlo.

El día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el 28 de abril de 2006, la Agencia de Salud Pública de Barcelona presentó el estudio sobre el estrés laboral y su influencia sobre la salud. El estudio llegó a la conclusión que el estrés laboral se está convirtiendo en un problema de salud pública por varios factores:

  • La flexibilización del mercado laboral obliga a los trabajadores a una disponibilidad horaria alta.
  • El incremento de las dificultades por conciliar la vida laboral y la vida familiar, especialmente en el caso de las mujeres.
  • Los contratos temporales generan miedo a perder el trabajo.
  • El exceso de trabajo. El 15% de los hombres y el 22% de las mujeres se sienten agobiados por el exceso de trabajo en su puesto de trabajo.
  • El alargamiento habitual de la jornada de trabajo.

Los principales síntomas de estrés en la población laboral encuestada han sido:

Dormir mal

  • 13,3% de los hombres
  • 16,4% de las mujeres

Sensación de cansancio continuo

  • 9,8% de los hombres
  • 16,6% de las mujeres

Dolor de cabeza

  • 10% de los hombres
  • 21,3% de las mujeres

Tensión e irritabilidad

  • 7,3% de los hombres
  • 10,4% de las mujeres

La Oficina de Seguridad, Salud y Medio ambiente de la Universidad de Barcelona, en el monográfico sobre Estrés en el Trabajo, detalla una serie de afecciones de la salud, las cuales se le atribuyen al estrés laboral:

  • Accidentes cardiovasculares
  • Disfunciones músculo-esqueléticos de la espalda y de las extremidades superiores
  • Trastornos psicológicos: Depresión, crisis de ansiedad, síndrome burn-out, etc.
  • Accidentes en el puesto de trabajo, el estrés interfiere la práctica de un trabajo seguro.
  • Alteraciones del sistema inmunitario
  • Disfunciones del sistema digestivo: úlcera gástrica, gastritis, etc.
  • Hipertensión arterial.
  • Insomnio.

Hans Selye (1935) define el estrés como el conjunto de reacciones fisiológicas del organismo a diferentes agentes nocivos del ambiente; producidas por el instinto del organismo de protegerse de presiones físicas o emocionales y de situaciones extremas o de peligro.

En definitiva, una respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento del organismo con el objetivo de adaptarse a las presiones internas o externas:

  • El corazón late más fuerte y más rápido.
  • La mente se pone en estado de alerta.
  • Los sentidos se agudizan.

Si la situación que ha desencadenado la reacción de estrés es pasajera (accidente, caída, una agresión física, etc.), los cambios ocasionados por el estrés nos pueden resultar muy convenientes, nos proporcionan la optimización de los recursos del organismo pára salir de la situación lo mejor posible. Cuando el desencadenante desaparece, el organismo recupera la normalidad fisiológica, psicológica y de comportamiento.

Si el factor estresante (presión económica, sobrecarga de trabajo, ambiente competitivo, divorcio, etc.) se mantiene, la alerta es permanente. El organismo reacciona a la defensiva; nos percibimos atacados, nos volvemos irritables y nuestra salud integral se resiente.

Reducir y prevenir el estrés es posible. Manejo del estrés laboral

Lo primero que debemos hacer para gestionar el estrés es identificar el factor estresante, aprender a reconocer cuando sentimos estrés. A cada uno de nosotros nos estresan cosas diferentes y cada persona reacciona diferente frente a un factor estresante: unos tenemos dolor de cabeza y gastritis, otros dolor de garganta y dolor de espalda, otras sentimos opresión en el pecho, tensión mandibular, otras acusamos una fatiga extrema, otras tenemos un hambre desmesurada de comida, etc.

Una vez identificado el factor estresante conviene plantear y aplicar un plan personalizado de gestión y reducción del estrés. En función de la naturaleza del factor estresante y del efecto sobre quien lo sufre podremos:

  • Reducir la fuente de estrés: optimizando la gestión del tiempo, identificando las prioridades, condicionando el espacio físico de trabajo adaptándolo a un mejor rendimiento, etc.
  • Revisar los procesos de producción para adaptarlos a los recursos y al tiempo disponibles, etc.
  • Detectar y reducir la tensión: incorporando ejercicios de respiración, música, cambio de actividad, tiempo de descanso, etc.
  • Revisar nuestra percepción subjetiva, otra mirada nos puede dejar tranquilos o indiferentes frente a un factor que antes nos estresaba.
  • Afrontar los cambios como un reto del que ganaremos en experiencia y en conocimientos en lugar de como una amenaza.
  • Aplicar técnicas de relajación o de liberación de tensión según nos interesa más.

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