Dirigir con Éxito a Través de la Paz.

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En los últimos tiempos se ha estado hablando de “la Crisis que azota el panorama mundial”, de la crisis financiera, crisis en el deterioro medio ambiental, crisis de agua, crisis de inseguridad por violencia, crisis de hambre, pero la más importante porque tiene un impacto profundo e incidencia  en las demás crisis abarcando a todas en su conjunto es la profunda la crisis de valores. Se ha dejado a un lado algo tan importante como la cultura de paz.

Hablar de valores nos llevaría hacer un resumen completo, ya que para su análisis tendríamos que citar su evolución desde la historia antigua hasta la actualidad, y esa no es mi intensión. Lo que deseo es compartir algunas reflexiones sobre las competencias que deben desarrollar aquellas personas que tengan a su cargo funciones de dirección y liderazgo a fin de que éstas generen no solo productividad y rentabilidad sino que también generen una cultura de paz.

En estudios sobre gerencia se ha determinado que los ejecutivos y los profesionales en general, requieren todo un conjunto de habilidades y destrezas que van más allá de su conocimiento técnico, habilidades éstas que formen a un ser integral, que le son fundamentales para su buen desempeño, que le haga conciencia a quien dirige y se mueve entre las personas que su fortaleza está en la medida en que esas personas que él dirige le siga y le respalde en sus decisiones, que colabore en la generación de productividad y servicios de excelencia.

Los acelerados cambios y transformaciones sociales, las exigencias cada vez mayores de los clientes y de la sociedad en general, los avances tecnológicos, la globalización, etc.  han modificado las viejas estructuras organizacionales, las cuales son cada vez con menos niveles de jerarquía, tendiendo cada vez más a ser horizontales y flexibles, las exigencias de los empleados con la organización, tradicionalmente estaba centrada en sentido de seguridad y permanencia que esta pudiera ofrecerle.

Hoy los trabajadores buscan y requieren la oportunidad de poder desarrollarse, crecer en el campo personal y profesional, demostrar sus capacidades personales, habilidades y conocimientos ya que esto es lo que les permitirá asegurar su futuro como profesional, su satisfacción y su sentido de pertenecer a una organización en donde se sienten útiles y que realmente son tomados en cuenta con respeto y admiración.

A fin de responder a las exigencias y necesidades organizacionales, quienes pretenden dirigir y liderizar espacios organizacionales no solo deben centrar sus competencias en destrezas, conocimientos y habilidades técnicas especificas exigidas para el rol en que se desempeña; sino que también deben desarrollar competencias y destrezas basadas en valores y principios humanos competencias genéricas vinculadas al liderazgo, a fin de desarrollar el compromiso e involucramientos de su gente hacia la visión, misión y valores compartidos con la organización, competencias para crear confianza y sentido de pertenencia de su personal a cargo, tales como: la administración del tiempo, la comunicación efectiva, el manejo del estrés, inteligencia emocional, toma de riesgos, fijación de objetivos, la capacidad de motivar, autoestima, la capacidad de trabajar en equipo, el aprender a aprender, buscar y analizar información apropiadamente, destrezas de negociación y manejo asertivo en la resolución de problemas y conflictos, creatividad, innovación y actitud positiva frente al cambio.

Además de esto, se necesita desarrollar actitudes con un profundo sentido humano como las que se hacen presente mediante ese maravilloso Don de saber escuchar, reconocer la legitimidad del otro como un legitimo otro, comprender sus necesidades , ayudar a crecer y desarrollar a los demás, que en la toma de decisiones intervenga el pensamiento reflexivo, el respeto, la disciplina, el compromiso, donde la solidaridad vaya de la mano y sobre todo una profunda y fuerte convicción de la ética en su manera de SER.

Si en la formación educativa del SER HUMANO desde sus comienzos, iniciando desde la primaria, secundaria y profundizando en la educación superior, se impartiera estas herramientas y se insistiera en la paz como valor y eje fundamental para la convivencia; si en el mundo organizacional, empresarial e institucional se formara constantemente a su gente en estas competencias y se hace hincapié en estas actitudes como destrezas fundamentales del ser humano, estaríamos ganando espacio para crear y fomentar la cultura de paz en las organizaciones, con lo cual crearíamos un mundo de mayor calidad de vida, servicio y armonía, evitando indiscutiblemente las crisis de valores.

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