Del Vivero a Casa ¿Cómo Sembrar?

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Para preservar la vida de tus plantas y, de paso, ahorrar dinero, es muy importante saberlas sembrar o traspasar del contenedor plástico en el que las venden a la nueva tierra. Si sigues las siguientes instrucciones con cuidado, seguro que podrás disfrutar de la belleza de los nuevos miembros de tu jardín.

Evita estos errores comunes

Según los expertos de Hicks Nuerseries, un reconocido vivero de Westbury en Nueva York, dentro de los errores más comunes que la gente comete al sembrar o trasplantar una planta se encuentran:

  • Sembrar la planta muy hondo.
  • Amontonar tierra en exceso sobre la raíz de la planta.
  • Sembrar en zonas que tienen un drenaje pobre.
  • Plantar muy tarde, es decir, cuando la mata está seca.
  • Sembrar muy cerca de paredes o edificaciones.
  • Utilizar fertilizante en exceso.
  • Regar en exceso u olvidarse de hacerlo.
  • Elegir la planta equivocada para las condiciones ambientales de la zona. Es decir, sembrar una planta que necesita de por lo menos seis horas diarias de exposición solar en un lugar en el que apenas recibe dos.

Instrucciones para plantar

  • Antes que nada, escoge la planta adecuada para las condiciones ambientales que tienes en la zona en la que quieres sembrar (sol directo, sombra parcial, etc.); en el vivero de tu localidad de pueden ayudar a seleccionarla.
  • Siembra la planta inmediatamente después de comprarla.
  • Cava un hoyo aproximadamente dos veces más ancho que el nudo de la raíz y de 15 cm. de profundidad.
  • Mezcla musgo o abono orgánico (una parte de abono por dos partes de tierra) y fertilizante con la tierra. Coloca la mezcla en el fondo del hoyo y deja una parte para cubrir la planta al final del proceso.
  • Fíjate que la planta tenga la raíz relajada o abierta.
  • Antes de colocar la planta en el hueco, asegúrate de que rellenaste el hoyo con la mezcla de tierra enriquecida y que éste ya no es más profundo que la altura del nudo de la raíz, es decir, que el tope de la raíz de la planta quede al nivel del suelo, a ras del terreno.
  • Coloca la planta en el hoyo de manera tal que su mejor cara quede frente al lugar más visible.
  • Corta y elimina cualquier hilo o soga que esté amarrando el tallo o raíz de la planta y afloja la arpillera (tejido de yute o de estopa de cáñamo, que se utiliza para cubrir la raíz). Puedes dejar la arpillera en el nudo de la raíz, si ésta es de fibra natural. Las que son de plástico hay que quitarlas si el nudo de la raíz está firme, en el caso contrario, corta la mayor cantidad de plástico que puedas.
  • Rellena el hueco (hasta ¾) con la mezcla de tierra. Apriétala bien para eliminar el aire, riega con agua y luego termina de llenar el hoyo.
  • Utiliza el resto de la tierra para hacer un dique circular alrededor de la raíz para que retenga agua y riega otra vez. Debes regar la planta profundamente dos veces por semana durante su primera estación de crecimiento y una vez a la semana de ahí en adelante.
  • Coloca viruta o mulch (compuesto orgánico de trocitos de madera, piedrecillas, etc.) sobre la raíz para preservar la humedad y evitar el crecimiento de las malas hierbas.

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