Dando Vida a los Años.

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Cuando se tiene mucho tiempo libre, se piensa mucho en lo negativo, en lo que no fue, en lo que hubiera sido. Pero existen otras opciones.

He nacido hoy de madrugada, viví mi niñez esta mañana, y sobre el mediodía, ya transitaba mi adolescencia. Y no es que me asuste que el tiempo se me pase tan aprisa, solo me inquieta un poco pensar que tal vez mañana yo sea demasiado viejo para hacer lo que he dejado pendiente“.                                                                        J. Bucay.

Sabemos que el adulto mayor tiene mucho tiempo disponible, mucho tiempo para pensar, a veces en situaciones actuales pero en mayor medida en el tiempo pasado, en lo perdido, en lo que hubieran hecho si…, en la falta de…., en la soledad, en lo que no tienen, en lo que no les alcanza, en el dolor, en la queja.

Muchas veces estos pensamientos tienen su razón de ser.

La mayoría de las veces estos pensamientos angustian, deprimen y paralizan. Ellos son “ alojados” en el propio cuerpo y aparecen los dolores físicos, las “somatizaciones” y el sentimiento de minusvalía.

La historia no termina aquí.

Acuden al médico en busca del tratamiento que calme los dolores pero también en busca de una “oreja que escuche”, “ojos que miren”, “mano que sostenga” . Así comienza un peregrinar por los consultorios médicos donde casi NUNCA encuentran la solución a sus problemas: los remedios son caros y no los pueden comprar, los análisis salieron bien pero ellos insisten en que “algo” tienen por que no se sienten bien, entonces “ no salen a la calle”, se retraen socialmente, se sienten solos y al final se cumple la profecía: “ los adultos mayores siempre se enferman “, “ a los adultos mayores nada los conforma”

¿Será así la realidad de nuestros adultos mayores?¿ existirán otras posibilidades? ¿ estas demandas son iguales a todos ellos?

No todos sentimos igual…

El proceso de envejecimiento es natural, esperable aunque no querido.

Llegamos a la adultez tardía por el pasar cronológico de los años con más o menos salud bio-psíquica, con mayor o menor bienestar económico, con gran cantidad de experiencias de vida que nos ubican en el “ aquí- ahora” con un importante bagaje de saberes, con una sexualidad viva que impulsa a ser satisfecha en diversidad de objetivos. El “Ello”, la fuerza instintivas que busca placer, no envejece ni se transforma con el paso de los años.

La otra cara de la moneda es llegar a la vejez antes de tiempo, por un estado de “ sentirse viejo”, improductivo, sin intereses por el entorno y encerrado en su propio mundo.  Nuestra sociedad de consumo reafirma esta imagen por el desinterés que presenta hacia esta población “ mayor”.

Desinterés que es fruto del desconocimiento de las necesidades y deseos del adulto mayor y Desinformación acerca de las posibilidades reales de los mayores y de las competencias que todavía podrían desarrollar mediante propuestas de acción interesantes, serias y creativas.

Toda inversión en programas de trabajo será considerado “gasto -erogación” contrariamente a lo destinado a las propuestas para los niños y/o adolescentes, “ aquél grupo tan temido pero lleno de vida” y del cual esperan algún tipo de “retorno-beneficio”.

No es bueno que el hombre esté solo…

Existen propuestas diferentes o actividades para la tercera edad para participar activamente en grupos de Adultos Mayores. Todo dependerá de la cara de la moneda elegida.

El grupo de trabajo psicopedagógico RE- ENCONTRANDO-NOS es un espacio creado para y por los mismos adultos que han elegido la VIDA en compañía con pares, con compañeros de trabajo, que se sienten activos y capaces de seguir desarrollándose y alcanzar una mejor calidad de vida, “ dando vida a los años”

Participar en grupos , conformar espacios donde proyectar ilusiones, miedos, alegrías, tristezas, ideas, en un marco de confianza y contención afectiva, dar y recibir retroalimentación , refuerza la autoestima y genera actividad.

Actuar con otros re-direcciona las catexias mentales para el trabajo, amplía las relaciones más allá de la constelación familiar

Establecer vínculos sociales variados en el grupo favorece la superación del aislamiento paralizante y promueve la actividad cognitiva actuando preventivamente contra la inercia psíquica, que al instalarse provoca gradualmente la falta de movilidad mental generando las conductas tan comunes en la vejez como: las dificultades de adaptación a situaciones inesperadas en la vida cotidiana, tendencia al retraimiento, resistencias a interesarse por nuevas actividades, falta de placer , tendencia a adoptar conductas rutinarias y de control obsesivo.

El “ encuentro con otros”. Actividades para la tercera edad:

  1. Promueve la integración de la persona a un grupo con intereses, problemáticas e ideas generacionales. Se promueve el “cuidado del otro” a través del compartir actividades, de escuchar y contener las demandas, de emocionarse con las distintas historias personales , de estar atento a las necesidades pero también cuando discentimos, cuando podemos mostrar otra realidad, cuando proponemos soluciones superadoras, creativas … en otras palabras otro modo de ver el mundo.
  2. Promueve la socialización, invita a la “ palabra”, a la comunicación, a la “ presencia activa” descubriendo a otros al mismo tiempo que se descubre uno mismo participando y comprometiéndose, potenciando los recursos personales y logrando mayor bienestar subjetivo gracias a la valorización de la autoestima.
  3. Promueve el desarrollo del “autoconcepto”, es decir, el sentimiento de lo que cada uno sabe y puede hacer, de las habilidades que se cree poseer y de la autoeficacia para llevar a cabo sus metas. Cuando se co-opera con otros se abre un abanico de nuevos aprendizajes, se desarrollan estrategias para afrontar situaciones, se “produce”, se “intercambia”y se “descubren” aquellas potencialidades guardadas que afloran en el contexto grupal mostrándo-se que si se quiere, se puede dar vida a los años.

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