Consecuencias del Sedentarismo.

Posted on Posted in Salud física

El sedentarismo es fuente de muchos de los problemas físicos y emocionales que tiene la población de los países desarrollados. El movimiento es una de las tres prioridades diarias de una vida sencilla ya que estamos diseñados naturalmente para movernos. Por desgracia, no sólo basta con hacer un trabajo en pro del movimiento, sino que también es necesario practicar el minimalismo para todas aquellas comodidades extra que me rodean y que todos los días me invitan, me tientan a llevar una vida más estática que dinámica.

Si quieres evitar las consecuencias del sedentarismo debes desabastecer de comodidades tu vida, y así evitar ni tan sólo la tentación de vivir sedentario. Aprende como evitar el sedentarismo

Un poco de historia

Hay que recordar de nuevo la primera ley natural del hombre: la supervivencia. Lógicamente, como cualquier ser vivo, la naturaleza y el deseo del hombre es vivir cuanto más tiempo mejor, incluso olvidando el cómo. Es el instinto de supervivencia, tanto la suya propia como las de sus descendientes -conservación de la especie-. ¿Y qué factor es básico para sobrevivir? Obvio: comer.

Más allá de estar ingiriendo muchísima más cantidad de alimento de la que realmente necesitamos para vivir y del rito social que representa hoy día el acto de comer, reflexionemos sobre cómo conseguimos la comida. Si echamos la vista atrás, allá por la prehistoria, conseguir comida -y a veces no conseguirla- implicaba un enorme desgaste físico. Ya fuera el hombre cazador o recolector, el esfuerzo físico que debía realizar cada día para conseguir algún fruto o animal que llevarse a la boca era notable.

A nivel de la implicación de actividad física para la consecución de alimentos, la aparición de las primeras civilizaciones hacia el 4.000 a.C. no provocó ningún cambio significativo. Tampoco cambió nada en este sentido durante la Edad Antigua, Media y Moderna de nuestra Historia. ¿Cuándo empezaron a cambiar las cosas? En la Edad Contemporánea (siglos XIX, XX y XXI). Incluso, afinando más, podríamos decir que a partir de los años 50 del siglo pasado.

Hasta ese momento, a pesar del asentamiento de las máquinas durante la Revolución Industrial, el hombre necesitaba moverse durante muchas horas al día para conseguir alimento. Ya no se trataba de salir a cazar como los cavernícolas, pero trabajar en la fábrica, en la obra o en el campo seguía requiriendo un gran esfuerzo físico. Durante la industrialización de los países desarrollados, empezaron a surgir algunos de los inventos que nos han empujado hacia una vida sedentaria, como el refrigerador, el coche o la televisión, aunque muy pocos podían disfrutar de estos lujos -en aquel momento-.

Pero llegaron los años 50. Progresivamente, las máquinas que hasta entonces sólo podían verse en las fábricas y en la vida de los ricos tomaron las casas no sólo de la clase media, sino también de la baja. Recuerdo escuchar a mi madre decir alguna que otra vez “No tendríamos para comer, pero la tele nunca faltó”. La nevera, el congelador, la lavadora, el aspirador, el televisor y más tarde el coche se instalaron en la vida de muchas personas. Y con todas estas comodidades, también llegó el sedentarismo.

El hombre ya no estaba obligado a caminar, mover, coger, tirar, aguantar, arrastrar,… Su único propósito era sobrevivir, y además de manera eficiente, consumiendo el mínimo de energía posible por si la necesitaba para más tarde. En tan sólo 40 años, pasamos de estar obligados a movernos para conseguir comida a no necesitar la actividad física para nada. Un cambio bastante radical ¿verdad? Es así de cierto; ya no necesitamos movernos para sobrevivir. Y ¿cuáles serían entonces las consecuencias del sedentarismo? Ya se imaginan

Cambio de propósito

De todas maneras, algo bueno tenía que traer la evolución. Es verdad, durante 40.000 años el hombre sólo había pretendido sobrevivir. Pero eso también puede cambiar. De hecho, así ha ocurrido. El hombre ya no busca únicamente su supervivencia. Incluso, viendo lo que estamos haciendo, yo diría que no le importa mucho la conservación de su especie.

Pero en el fondo, considero que ha habido un cambio positivo. El propósito ya no es sobrevivir, sino vivir. Y al igual que para sobrevivir sólo necesitábamos comida, para vivir necesitamos otro concepto clave: bienestar. Parecer ser que sin él, tampoco estamos contentos con vivir algo más. Queremos sentirnos bien para poder vivir. Ya no se trata de vivir más, sino de vivir mejor.

Entonces, ¿qué ha cambiado? Respecto a la actividad física, nada ha cambiado. Seguimos necesitando movernos para conseguir nuestros objetivos. Ya no lo necesitamos para comer, pero sí para sentirnos bien. El problema es doble. Por un lado el cambio de propósito ha sido exageradamente rápido y necesitamos tiempo para asimilarlo. Por otro, todavía no hemos hecho la lectura correcta de para qué sirve la tecnología. No hemos encontrado el equilibrio entre el uso de las máquinas y nuestra propia máquina, el cuerpo humano.

Ahora tengo claro cuál es mi propósito diario en este sentido: el bienestar. Entonces sólo existe una única respuesta, una vida físicamente activa. Pero estoy rodeado de comodidades, de aparatejos que me atacan físicamente.

Es más, el imperio sedentario sigue innovando, construyendo nuevas armas. La última, un robot-aspirador que espera a que me marche de casa para dejarme el suelo como una patena. Me intentan engañar. Dicen que es en pro de mi bienestar, pero no es cierto. Va en contra de éste. No queda otra salida. Entonces, ¿como evitar el sedentarismo?

Debemos alejarnos del asedio. Aislaré al sedentarismo. No le daré de comer ni de beber, hasta que se quede sin provisiones. Renunciaré a las comodidades pro-sedentarias, con criterio y buscando el equilibrio. Por ejemplo:

  1. Ir al trabajo a pie, en bicicleta, patines, o en modalidad mixta con el transporte público -puedo bajar unas paradas antes-.
  2. Utilizar siempre las escaleras. Ni ascensores, elevadores o escaleras mecánicas.
  3. Comprar a poquitos. No llenar la nevera, el congelador o la despensa. Compraré para 2-3 días. Cuando me quede sin comida, estaré obligados a ir a comprar de nuevo.
  4. Jugar más, adultos y niños. ¿Dónde quedo el Twister? ¿Y la comba, el pilla-pilla, el pichi?
  5. Utilizar los electrodomésticos en la menor medida posible. La secadora, el aspirador, el lavaplatos,… ni tocarlos.
  6. Encontraré una actividad física extra que me guste -busca una motivación-.

¿Has captado el mensaje? ¿Entiendes que todo aquello que aparentemente te venden como algo que hará tu vida más fácil y cómoda en realidad te la está complicando? Toda esta tecnología no sirve para hacerte vivir mejor. Al contrario, con el tiempo ¡te hará vivir peor! Ya lo sabes, muévete más y renuncia a ciertas “comodidades”

Comentarios