Cómo Cultivar Plantas Medicinales en su Hogar.

Posted on Posted in Huerto en casa

Muchas personas han manifestado el interés de cultivar sus propias plantas medicinales en casa o en su jardín, ya que, en ocasiones, les resulta difícil obtenerlas para la elaboración de diferentes infusiones, cataplasmas, etc. además de garantizar su frescura y pureza.

Algunas de las plantas medicinales no sólo pueden ser empleadas para fines curativos sino también pueden, por su alto valor nutricional, ser agregadas, como un ingrediente más, a la hora de elaborar diferentes platos como ensaladas y guisos. De allí la importancia de conocer la mejor forma de cultivarlas en su propia casa.

En este sentido, es importante señalar que algunas hierbas y plantas medicinales se siembran primero en el interior en bandejas y cuando el tiempo mejora, son trasplantarlas al exterior. A otras no les gusta que las cambien de lugar y, por ello, resulta recomendable sembrarlas donde se desea que crezcan. Las hierbas leñosas, como la lavanda y el romero, se propagan mejor por esquejes.

Las hierbas medicinales usualmente no requieren de gran espacio: muchas prosperarán en cestos colgantes y macetas. Si se tiene jardín, las hierbas y los bulbos pueden plantarse entre las flores y los arbustos en una orilla, pero alejados de los caminos muy transitados, ya que allí pueden contaminarse con residuos de gases tóxicos. No se debe usar pesticidas.

A continuación, se describe la forma de cultivar algunas hierbas y plantas medicinales:

Aloe Vera o Sábila:

  • Se recomienda comprar un par de plantas pequeñas y mantenerlas dentro de casa en un lugar soleado. La planta de aloe vera no debe estar expuesta al frío. A la hora que se desea utilizarla con fines curativos, se aconseja cortar las hojas que están ubicadas cerca de la base para que la planta no sufra.

Ajo:

  • Para su fácil cultivo en el hogar, sólo es necesario separar los dientes de una cabeza robusta y plantarlos a 5 cm de profundad en filas apartadas entre sí unos 15 cm. De cada diente crecerá una cabeza el cual podrá ser desenterrada después de 8 a 9 meses. No se debe extraer los tallos, ya que éstos pueden servir para colgarlos en un lugar caliente y ventilado con el fin de que se sequen. Los ajos resultan un buen remedio contra los resfriados y gripes, ya que ayudan a reforzar el sistema inmunitario. Recuerde que para potenciar su poder curativo, se prefiere su consumo crudo.

Anís:

  • Para cultivar el anís, es necesario tomar en cuenta que no resiste el exceso de frío ni mucha humedad. Se debe sembrar en tierra suelta y leve. La germinación puede tardar hasta un mes. Se cosecha cuatro meses después, cuando las semillas han llegado a la maduración. Para obtenerlas, se requiere, secar los frutos al sol y pelarlos de inmediato. Conviene guardarlas en recipientes herméticos de vidrio y colocados en un sitio seco y oscuro.

Berro:

  • Los meses templados son los más propicios para plantar el berro y, para ello, se puede usar las semillas o astillas fuertes. Se cosecha 40 días después de plantado.

Cebolla:

  • Se cultiva mediante cebollinos que son los pequeños bulbos que pueden desarrollar una plantilla en tierra liviana y con humus. La distancia entre los plantilla debe ser de 30 a 50 cm.

Eneldo:

  • Es una planta que se adapta relativamente bien a distintos suelos, aunque se desarrolla mejor en los ricos y húmedos. Se aconseja cortar las hojas antes de la floración. Con las hojas frescas de eneldo se pueden elaborar una infusión para aumentar la producción de leche materna.

Eucalipto:

  • El eucalipto requiere de un jardín para ser cultivado y, para plantarlo, se debe tomar en cuenta la envergadura que suele alcanzar y el hecho que absorbe una gran cantidad de agua lo que impide el crecimiento de otras plantas. Es mejor recoger las hojas de las ramas adultas en verano y luego ponerlo a secar en un lugar aireado. Por último, se deben guardar en recipientes de vidrio o en sobres de papel.

Hisopo:

  • El hisopo debe ser plantado al principio en el interior de la vivienda hasta que adquieran fortaleza y puedan ser transplantadas en jardines. Es muy adaptable, ya que crece bien en cualquier tipo de suelo. Las flores y hojas se recogen al inicio de la floración con las cuales se puede efectuar infusiones contra asma, catarro y tos

Manzanilla:

  • Para sembrar las semillas de la manzanilla, sólo debe esparcirlas y mantenerlas preferiblemente en un lugar bien drenado y a media sombra. En cuanto acabe de florear, se puede cortar las flores y extenderlas sobre muselina en un lugar seco y caliente o colgarlas boca abajo sobre una bolsa de papel para recoger los pétalos que se desprendan. Con la manzanilla se pueden elaborar, para fines curativos, infusiones y compresas entre otros.

Menta:

  • Esta es una de las plantas medicinales más fáciles de cultivar, ya que sus semillas o vástagos, no son muy exigentes; solamente requieren un suelo húmedo y sombra ligera. Una vez la planta crece, se pueden emplear sus hojas en la elaboración de infusiones digestivas y en enjuagues bucales. Incluso, en caso de gripe, se puede agregar las hojas a un vaporizador o inhalador para lograr una mejor descongestión nasal.

Orégano:

  • Se multiplica por división de raíces y se adapta a distintos suelos, pero necesita mucha luz. Se puede utilizar sus hojas para hacer decocciones anticatarrales e infusiones depurativas y digestivas.

Ortiga:

  • Se debe plantar directamente a la tierra, puesto que se adapta a todas las condiciones y terrenos. Debe limitarse su crecimiento, ya que puede invadir con facilidad el espacio de otras plantas. Las hojas deben recogerse durante la floración con cuidado, ya que pueden causar quemaduras en la piel. Las hojas frescas se deben secar a la sombra y luego guardarse, enteras o picadas, en recipientes de vidrio herméticamente cerrados.

Perejil:

  • Debe ser sembrado en suelos húmedos y ricos en humus sin estar expuesto directamente al sol. Si desea acelerar la germinación de la semilla, se recomienda dejar previamente las semillas en remojo en agua tibia. Sus hojas se pueden consumir frescas y picadas en ensaladas y comidas. En cuanto a su raíz, se puede elaborar infusiones diuréticas y hepáticas.

Ruda:

  • La ruda se siembra en suelos ricos en humus mediante esquejes o semillas Sus hojas se emplean en infusiones intestinales y en cataplasmas, pero se debe tener cuidado en excederse en su consumo y no debe ser empleada por mujeres embarazadas

Salvia:

  • Se puede sembrar en macetas con tierra arcillosa y ubicarse en lugares soleados. Para obtener una planta frondosa, deben podarse los brotes de las puntas. Sus hojas se pueden recolectar para elaborar infusiones digestivas. Sin embargo, no debe ser consumida por mujeres embarazadas.

Valeriana:

  • Se puede cultivar a partir de sus raíces. Sin embargo, también puede sembrarse utilizando la semilla siempre cuidando que la tierra sea negra y bien abonada. Es importante saber que sus semillas tardan mucho en germinar. Cada planta de valeriana debe plantarse a buena distancia una de la otra y de tal forma que reciban el sol en la mañana. Sus raíces y rizomas se extraen a partir del segundo año antes de la floración y se conservan en recipientes cerrados y en lugares frescos. Con ellos, se pueden elaborar infusiones sedantes que ayudan a conciliar el sueño y a aliviar la ansiedad.

Comentarios