Bioconstrucción: Arquitectura Sostenible.

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Construcción, Motor Económico y Mercado Especulativo

El sector de la construcción ha sido, y continua siendo, uno de los motores de la economía occidental dado su carácter básico, tanto por su relación con la tierra (suelo) como por el hecho de dar satisfacción a una necesidad básica.

En la actividad de la construcción se manifiestan con claridad algunos de los males que aquejan la vida económica occidental, la idea de la tierra como propiedad ligada al capital sería el más sobresaliente, y el que ha dado lugar a una tremenda distorsión financiera que afecta a la vida económica general.

Los procesos especulativos derivados de este concepto de la propiedad afectan la calidad y salubridad de las viviendas, condicionan negativamente, en un sentido estético y funcional, los planes urbanísticos, y sobrevaloran de un modo ficticio el coste final de la vivienda.

La propiedad de la casa se ha convertido en uno de los mitos económico-culturales de nuestra época, y muchas personas empeñan buena parte de su vida y recursos en la obtención de una vivienda que no suele responder a los criterios de habitabilidad que serían deseables.

Esta nueva concepción para la actividad en este sector es reconocida genéricamente con el nombre de Bioconstrucción. Ésta trata de relacionar de un modo armónico las aplicaciones tecnológicas, los aspectos funcionales y estéticos, y la vinculación con el entorno natural o urbano de la vivienda, con el objetivo de lograr hábitats que respondan a las necesidades humanas en condiciones saludables, sostenibles e integradoras.

La biología de la construcción contempla la casa como un organismo, como la extensión y el reflejo de nuestras funciones vitales, las cuales han de poder sostener y favorecer una vida anímica autónoma que a su vez se vierta en la renovación y evolución de le actividad creadora humana.

Aspectos a tener en cuenta en una arquitectura sostenible

  • Emplazamiento y evaluación medioambiental.
  • Orientación y aprovechamiento de las energías pasivas.
  • Estética integrada en el paisaje o la arquitectura local.
  • Sistemas constructivos.
  • Materiales de construcción saludables.
  • Confort térmico: calefacción, refrigeración y aislamiento.
  • Confort acústico.
  • Instalaciones: eléctrica, agua.
  • Consumo energético.
  • Generación de residuos y reciclaje.
  • Calidad del aire.
  • Estética y funcionalidad interior: color, luz, espacios y dimensiones.

Bioconstrucción: Una Realidad

La arquitectura bioclimática se asienta en la racionalidad, en el desarrollo sostenible, en tanto que contempla el aprovechamiento de las condiciones naturales sin menoscabo de su sostenibilidad, aplica el conocimiento científico y los avances tecnológicos en términos de ahorro energético, reciclaje y disminución de residuos, optimiza el rendimiento de sistemas constructivos tradicionales, e incluye el aspecto, tanto exterior como interior, entre los factores determinantes de la habitabilidad de una casa.

Resulta inevitable afrontar todo lo concerniente al proceso de financiación de una vivienda, o de su construcción. También desde esta perspectiva es urgente promover nuevos modos de relación con la idea de la propiedad, a partir de los cuales generar instrumentos financieros que hagan posible el acceso a una casa saludable sin tener que pagar el precio personal, social y económico que las condiciones actuales nos imponen.

A pesar de la escasa divulgación, o divulgación especializada, las construcciones bioclimáticas en nuestro país son ya una realidad reconocible, desde la promoción de vivienda vecinal, casas unifamiliares, pasando por edificios públicos o instalaciones industriales.

Al mismo tiempo se está desarrollando, a nivel europeo, la normativa que recoja las condiciones que avalen la calidad bioconstructiva, a un desarrollo sostenible, si bien su aplicación es todavía desigual, a pesar de la coincidencia técnica a la hora de evaluar las características de un edificio bioclimático; ello es debido a las condiciones particulares de cada territorio o país y a la política que sobre la vivienda se aplique en el mismo.

La conciencia ecológica no es una moda, y afecta a muchos hábitos y comportamientos de nuestra vida, y entre otros, al objeto de este artículo; el bienestar, la paz social e incluso la supervivencia y futuro de las próximas generaciones dependen de nuestros actos presentes.

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